Evangelio 2018

13 julio, 2014 – Espiritualidad digital

Semillas en el arcén de la autopista

Arcén    No sé exactamente cómo eran los caminos en tiempos de Jesús; supongo que de arena, o de piedras. Lo que está claro es que, a borde del camino, no había tierra buena. Hoy día, al borde del camino están las aceras o los arcenes. En ambos casos, si una semilla cae allí, ni siquiera penetra la tierra. Queda al descubierto, y el primer pájaro que pasa se la come. Parecer ser que entonces sucedía lo mismo: Un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

    Se refiere el Señor a personas que, aunque oigan, no escuchan. Son herméticos como el cemento, impermeables como piedras. Su mundo está cerrado. Ellos hablan, y quieren que todo el mundo les preste atención, porque están convencidos de que el centro del Universo son sus problemas. Pero son incapaces de acoger la Palabra que los liberaría de sí mismos, porque no escuchan.

    Acuden a misa, y allí están mientras se proclama el Evangelio. Pero todo queda en el tímpano; nada pasa al alma. Y es que, en el fondo, no quieren cambiar. Quieren que cambie Dios y les obedezca; que cambie el mundo y se fije sólo en ellos. ¡Pobres!

(TOA15)