Evangelio 2018

11 julio, 2014 – Espiritualidad digital

La vida es una tómbola

muñeca chochona    El pobre Pedro, si hiciéramos caso a la deplorable traducción española, parecería pensar que el seguimiento de Cristo era una tómbola: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar? Supongo que el traductor imaginaba al príncipe de los apóstoles en una de las fiestas de verano de nuestros pueblos: «¡Caballero, le ha tocado la muñeca chochona! ¿Quiere más tickets?».

    A quien lo deja todo por Cristo no «le toca» nada… Salvo la Cruz. La Cruz le toca en el alma y en el cuerpo, en la Cruz lo abraza el Señor, y desde la Cruz llega el apóstol a las delicias celestes.

    A quien lo deja todo por Cristo «le toca» quedarse sin nada, y, al quedarse sin nada, descubrirse, una día completamente lleno de Dios.

    Todo ello se lo pierde quien quiere seguir a Cristo «con cuidado», temeroso de entregarse del todo. El tibio sufre la peor de las suertes, porque, ni disfruta de un mundo que ha medio-dejado, ni goza de un Dios a quien ha medio-seguido. Por si fuera poco, tras la muerte, un mínimo de cien años de purgatorio. Eso sí, quizá le toque la muñeca chochona en una tómbola.

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