Liber Gomorrhianus

10 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

Para «no ofender»

vergüenza    Uno de los factores que han matado el apostolado cristiano en Occidente es la vergüenza. El mundo parece habernos convencido de que somos indignos, de que nuestra fe es retrógrada y cavernaria, y de que sólo gracias a la tolerancia del nuevo pensamiento tenemos derecho a la existencia. Por eso debemos dar gracias a quienes nos toleran y pedir perdón por pertenecer a una Iglesia troglodita.

    Me explicaba una mujer que había reprimido el impulso de poner una imagen de la Virgen en su mesa de trabajo, para no ofender a sus compañeras agnósticas. Otros, para «no ofender» ríen los chistes soeces de los amigos, o callan ante críticas feroces contra la Iglesia. Alguno realizó la «heroicidad» de manifestarse como cristiano ante sus vecinos: «Yo soy católico, aunque no soy nada “meapilas”». Ya sabéis, para «no ofender».

    Si alguno no os recibe, al salir de su casa, sacudid el polvo de los pies. Sé que el mundo se ríe del apóstol; también se rió del Señor, y lo crucificó. Pero quien anuncia vida eterna debe hacerlo con santo orgullo, porque al propio Dios tiene de su parte. No humillemos nosotros a Cristo, que ya bastante humillado está por nuestras culpas.

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