“Evangelio

6 Julio, 2014 – Espiritualidad digital

Chalets, perros y sistemas de seguridad

mansedumbre    Todos los días salgo a rezar el Rosario. Camino entre chalets mientras desgrano avemarías, y miro a los lados, hacia setos y verjas. Ya conozco los nombres de todas las empresas de seguridad, y los ladridos de todos los perros. Algunos se enfurecen al escuchar mis pasos, y saltan hacia el seto con tal agresividad que no sé si rezo por alabar a Dios o por protegerme del cánido.

    Se me ocurre que muchas personas son chalets. Levantan un seto para que nadie se aproxime; blindan la puerta para que sólo entren los amigos; y, como presientan que te acercas a pedirles algo, te echan los perros, mirándote con gesto amenazante. El prójimo, para ellos, no es un hermano a quien acoger, sino un enemigo de quien defenderse, porque amenaza con invadir tu intimidad.

    Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Pienso, entonces, en la mansedumbre de Jesús: en Él no hubo setos, perros, puertas o cerraduras. Se dejó invadir, y hasta matar… Con ello nos marcó el camino a la verdadera dicha. Que no está en defenderse del prójimo para conservar la vida, sino en rendirse a Dios y a los demás hasta entregarla del todo.

(TOA14)