“Evangelio

30 Junio, 2014 – Espiritualidad digital

Parece cruel. Y, sin embargo…

Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre    Parece cruel, ¿verdad? Ante la disculpa: Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre, expuesta por un discípulo cuyo padre se encontraba en la última enfermedad, Jesús responde: Tú sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos. Saben mucho sobre esto las religiosas de clausura, a quienes no está permitido abandonar el convento ni siquiera para cuidar de sus padres, acompañarlos en su muerte, o asistir a su entierro.

    Parece cruel. Pero lo realmente cruel es la muerte. Esto es, simplemente, doloroso. Se trata de una de esas palabras del Señor que sólo con fe pueden comprenderse. Pero, cuando se escucha con fe, tras ese dolor habita una inmensa alegría.

    Con tan desconcertantes palabras, Jesús dice a su discípulo: «Hijo, no temas por tu padre. Porque, si tú me sigues, vivirás para siempre. Y, por tu fidelidad, vivirán los tuyos. Sígueme, y tu padre no morirá; entrará en la Vida. Que sean los muertos -quienes se han negado a seguirme a Mí, que soy la Vida- quienes se afanen enterrando a sus muertos. ¡Pobrecitos! Para ti, si vienes conmigo, la muerte ha sido ya vencida».

    Ya lo ves: parece cruel, pero es muy esperanzador. Aunque siga siendo doloroso.

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