Liber Gomorrhianus

21 Junio, 2014 – Espiritualidad digital

La añadidura

añadidura    Una de las riquezas del Padrenuestro consiste en que actúa en el alma como un diapasón que afina miedos y templa agobios, armonizándolos con los latidos del corazón de Cristo.

    Las peticiones del Padrenuestro van encaminadas, en su mayoría, a la gloria de Dios y a la santidad del hombre. En cuanto a las necesidades materiales, apenas pedimos el pan de cada día, lo cual es como suplicar que no muramos de hambre; y eso sin tener en cuenta que esta petición es profundamente eucarística. Ni pedimos que se nos curen las enfermedades, ni que encontremos trabajo, ni que se nos asegure el plan de pensiones.

    ¿Qué haremos, entonces, con las demás necesidades materiales? ¿No debemos pedirle a Dios que nos socorra en nuestros problemas temporales, de salud, económico o afectivos?

    No estéis agobiados por la vida. Lo primero que haremos es no agobiarnos. Todas esas necesidades van incluidas en otra petición: Hágase tu voluntad. Porque en todo ello nos abandonamos a la Providencia de un Dios que nos ama.

    Sobre todo, buscad el reino de Dios y su justicia. Lo demás se os dará por añadidura. Busquemos, por tanto, lo principal, y dejemos a Dios ocuparse de la añadidura.

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