Liber Gomorrhianus

16 junio, 2014 – Espiritualidad digital

La décima estación del Via Crucis

décima estación del via crucis    A menudo pienso en la décima estación del Via Crucis: «Jesús despojado de sus vestiduras». Supongo que la vida me hace pensar en ella; a mí y -ojalá- a todos. Porque, desde que uno se levanta hasta que se acuesta, son muchas las personas que tiran de uno. Hay quienes necesitan tu tiempo, otros requieren más atención, otros reclaman cariño, algunos piden dinero y todos buscan ayuda. Al fin y al cabo, ¿quién no necesita ayuda de los demás?

    Tienes dos opciones: o te haces fuerte y te encierras en tu castillo, levantando las defensas para que nadie se te acerque y puedas disfrutar de tu vida sin compartirla, o te rindes, abres las manos y dejas que se lo lleven todo. Lo curioso es que la elección correcta -si se quiere ser feliz- es la segunda. Quienes se defienden de los demás se condenan a vivir en estado de guerra. Al final, la vida se les atraganta y mueren vomitando. Quienes se rinden y lo entregan todo, quienes se dejan despojar, acaban descubriendo que se han llenado del Amor de Dios.

    A quien te pida, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Imposible decirlo más claro.

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