Liber Gomorrhianus

13 Junio, 2014 – Espiritualidad digital

¿Qué hay de malo en volverse a casar?

matrimonio cristiano    «Si el hombre con quien me casé ya no me quiere, y yo no lo quiero a él; si el hombre a quien ahora amo me ama a mí… ¿qué hay de malo en que nos unamos?»

    Te diré qué hay de malo. Un día, ante el altar de Dios, realizaste una promesa en la que entregaste tu vida: «Me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida». Esa promesa no estaba sujeta a condición alguna; no añadiste «siempre y cuando tú me respetes a mí» ni «siempre y cuando no nos volvamos atrás». Con esa promesa entregaste «todos los días» de tu vida. Minutos después, el sacerdote pidió a Dios que os amarais «como Cristo ama su Iglesia», y Cristo se entrega en la Cruz y permanece fiel aunque los hombres seamos infieles.

    Desde el día en que hiciste esa promesa, tu vida dejó de pertenecerte. ¿Cómo vas ahora a entregarle a otro lo que ya no es tuyo?

    El que se case con la divorciada, comete adulterio.

(TOP10V)