Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

7 Junio, 2014 – Espiritualidad digital

Solo, o en compañía de otros

prójimo    Pedro estaba asustado. Jesús le acababa de anunciar al martirio (Otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieras) y le temblaban las piernas. Por eso, al ver que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, debió pensar que, puestos a morir mártir, mejor acompañado que en solitario. Por eso preguntó: Señor, y éste ¿qué? Era como preguntar: «¿A éste también lo van a ceñir para llevarlo a donde no quiera? ¿O voy a ser yo el único?»

    Jesús le reprende: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.

    Me hace gracia: queremos estar solos cuando el Señor nos quiere acompañados, y queremos estar acompañados cuando el Señor nos quiere solos. Hay quien se queja de que aparezca otra persona en la iglesia cuando se está tan bien rezando a solas ante el sagrario. Y otros se quejan de que no van a ser ellos los únicos que pidan perdón.

    Habrá que aprender: para rezar no molesta el prójimo. Se puede alcanzar gran intimidad con Dios en una catedral, rodeado de quinientas personas.  Sin embargo, si para hacer un sacrificio esperas a que lo haga también el prójimo, morirás esperando.

(TP07S)