Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

4 Junio, 2014 – Espiritualidad digital

Omnipresente y silencioso

Espíritu Santo    Lo han llamado «el gran desconocido», pero el Espíritu es, Él mismo, el conocimiento. Al igual que uno no habla con la palabra, sino que pronuncia la palabra, uno no conoce al Espíritu, sino que todo lo conoce a través del Él. Existen oraciones al Espíritu Santo, pero, se pronuncien o no esas plegarias, el Espíritu mismo es quien ora en nosotros cuando hablamos al Padre o al Hijo.

    Es su forma de pasar inadvertido. Habla el Hijo con el Padre, y el Espíritu parece ausente, pero late en cada línea. Ahora voy a ti -dice el Hijo- y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. El Hijo vuelve al Padre para que el Espíritu se derrame. Él es esa alegría cumplida.

     ¡Vaya si lo es! Quien acoge al Espíritu Santo se llena con la alegría que produce en el alma la serena contemplación de Dios. Ese «conocimiento sabroso» de que ayer hablábamos produce tal deleite que hasta las penas de esta vida se vuelven dulces. Conságralos en la verdad. La Verdad misma -el Hijo- se lo pide al Padre, y el Espíritu es quien consagra. Él muestra al cristiano el rostro de Dios.

(TP07X)