Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

31 Mayo, 2014 – Espiritualidad digital

El que todo lo llena de alegría

Espíritu Santo    En la oración «Ven, Espíritu divino» llamamos al Paráclito «Fuente del mayor consuelo». Tan alegre es el consuelo con que el Defensor ilumina las almas que, al llegarse a Isabel, el propio Juan, que moraba en sus entrañas, saltó de gozo. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: – «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!». Con ese mismo consuelo visita el Espíritu a las almas en gracia, y las llena de júbilo en la alabanza divina.

    También llamamos al Paráclito «Padre amoroso del pobre». Y, llena también del Espíritu, María exclamará: A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Sabe bien la Virgen cómo Dios enriquece a quien no tiene otro tesoro sino Él.

    Al Espíritu le pedimos: «Lava las manchas»… Y María exclama: Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia. Porque el Defensor trae al alma la misericordia de Dios, que limpia al hombre de todos sus pecados.

    Faltan ocho días para Pentecostés. Que María, al igual que visitó a Isabel, nos visite a ti y a mí, y obtenga para nosotros la generosa efusión del Espíritu que tanto necesitamos.

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