Evangelio 2018

30 mayo, 2014 – Espiritualidad digital

Cuando el corazón se alegra…

alegria-guri    Ver al ser querido tras haberlo echado de menos es una de las mayores alegrías que puede experimentar un hombre. Pertenece a ese género de alegrías que supera a todas las demás: las alegrías del corazón. Son mucho más deseables que las fugaces alegrías del vientre. Y si por «corazón» entendemos el espíritu,  son también más deseables que los efímeros goces de la afectividad.

    Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón. Podría pensarse que las palabras de Jesús se cumplieron cuando, resucitado, se apareció a los suyos. Pero el gozo de esas apariciones fue muy fugaz. El Voy a pescar (Jn 21, 3) de Pedro suena melancólico.

    También podría pensarse que se refiere Jesús a su Segunda Venida. Sin duda, cuando llegue ese día, las palabras de Jesús se habrán cumplido totalmente.

    Pero, después de lo primero y antes de lo segundo, el Volveré a veros se refiere al Espíritu Santo. Es Él quien se allega al corazón del hombre e imprime allí la huella de Cristo. Jesús vuelve, por su Espíritu, a las almas en gracia, les muestra su rostro, y alegra sus corazones con una alegría muy superior a todos los gozos y tristezas de esta vida.

(TP06V)