Evangelio 2018

20 mayo, 2014 – Espiritualidad digital

Paradoja: Tú te vas y yo me alegro

separación    La frase de Jesús no se entiende fácilmente: Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre. Y es que la marcha de un ser amado no produce alegría, sino tristeza. ¿Cómo alegrarse de la separación cuando hay cariño?

    Pero Jesús amó con un Amor muy puro. A menudo llamamos «amor» al egoísmo de quien desea poseer y acaparar la vida ajena. En nombre de un falso cariño, ha habido padres que han truncado la vocación de sus hijos; no soportaban dejarlos marchar. Alguien tendrá que explicar a muchos que hay más amor en dejar escapar al ser querido que en retenerlo junto a uno.

    Desde luego que la separación física de los seres queridos produce un desgarro doloroso. Pero cuando ese ser querido se ha marchado para alcanzar su plenitud, la alegría es infinitamente mayor. Jesús se va al Padre, por quien es eternamente amado. ¿Cómo no alegrarnos de su resurrección, aunque nuestros ojos hayan quedado temporalmente privados de la visión de su rostro?

    Me voy y vuelvo a vuestro lado. No se ha alejado. Habita en nuestras almas por su Espíritu. No se encuentra frente a nosotros, sino dentro del alma en gracia. Él es nuestra alegría.

(TP05M)