Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

19 Mayo, 2014 – Espiritualidad digital

El amor a Jesucristo y la memoria

memoria     Hay quien lee el Evangelio como si leyera la prensa; un vistazo rápido, y a otra cosa, que hay mucho que hacer. Desde luego, eso es mucho mejor que no leerlo. Pero no deja de ser una pena. Es difícil encenderse en amor a Jesús cuando el Evangelio se lee «de corrido».

    De María se dice que guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón (Lc 2, 19). Ella no se conformaba con leer «de corrido»; atesoraba en lo profundo de su alma cada palabra de Dios.

    El que me ama guardará mi palabra. Abre el Evangelio poco después de despertar, cuando aún no hayan invadido tu cabeza los mil problemas habituales. Léelo despacio, y guárdalo dentro. Quizá no puedas memorizar todo un pasaje, pero puedes retener en la memoria una o dos frases. Repítelas muchas veces, paladéalas, y tenlas como «música de fondo» durante el día. Comprobarás que, conforme las repites, se vuelven dulces al alma. Serán luz para entender los acontecimientos de la jornada, y esclarecerán tus ojos para mirar a tus hermanos Cuando llegue la noche, y las repitas por última vez, en el cariño con que las pronuncias verás que amas más a Jesús.

(TP05L)