Liber Gomorrhianus

18 Mayo, 2014 – Espiritualidad digital

Mi camino, mi verdad, mi vida

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida    Yo soy el camino, y la verdad, y la vida… Preciosas palabras para ser predicadas desde un ambón. Porque Cristo es el camino que conduce a la vida por la verdad, mientras el Demonio es el atajo que conduce, por la mentira, a la muerte. Y eso debe ser gritado desde todos los ambones de la tierra.

    Pero con escuchar estas palabras cuando se gritan desde un ambón no basta. Es preciso escucharlas al oído; Cristo tiene que ser mi camino, mi verdad, mi vida. De otra forma, me perderé entre los gritos de una proclama, pero no habré encontrado mi salvación personal.

    Para eso están los sagrarios. Allí habla Cristo en voz baja, allí el Espíritu y mi espíritu guardan secretos de Amor. Y cada día, en la sagrada Comunión que -Pan cotidiano-, Cristo y yo nos abrazamos. Entonces pasa a ser mi camino, mi verdad, mi vida. Mi obsesión. No quisiera pensar en nada más.

    No lo olvidemos: cada persona es irrepetible. Y el Amor de Dios por cada uno es eternamente original. Sólo cuando hayas descubierto ese Amor -y nadie lo descubrirá por ti- podrás decir que Cristo es tu camino, tu verdad, tu vida. Tu obsesión.

(TPA05)