Evangelio 2018

5 mayo, 2014 – Espiritualidad digital

¡Te adoro, Sagrada Hostia!

Sagrada Hostia    De nada sirve la Pascua si no te encuentras con Jesús resucitado. Incluso la vida eterna, si no has encontrado el Amor, puede convertirse en eterno aburrimiento. Supongo que eso es el Infierno.

    Tú crees que Jesús está vivo, y que la muerte ha sido vencida. Me parece bien, pero también los demonios creen eso. Si no te encuentras con Él, si no lo abrazas, si no alcanzas con Él esa intimidad que derrita como cera tu corazón y te colme de gozo, tu Pascua es tiempo perdido.

    Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna. Te lo pongo fácil; te digo dónde está, para que corras a su encuentro. Está en la Eucaristía. Es allí, en la comunión digna y devotamente recibida, donde tiene lugar el abrazo, el «cuerpo a cuerpo», y se alcanza la intimidad más tierna con el Señor.

    Me cuesta mucho creer en quienes dicen amar locamente a Jesucristo y no hacen lo imposible por comulgar a diario. No me lo toméis a mal; es que soy humano, y, cuando amo a alguien, mi pobre cuerpo sale disparado hacia el suyo. Necesito tocar, acariciar, besar, abrazar… No entiendo otro amor. ¡Te adoro, Sagrada Hostia!

(TP03L)