Evangelio 2018

2 mayo, 2014 – Espiritualidad digital

Banquetes distintos, distintas Pascuas

alegría pascual    Mientras ayunabas y mortificabas la carne en Cuaresma, deseabas que llegase la Pascua para llenarte de alegría. Y, cuando llegó el domingo de Resurrección, te diste un banquete, te serviste una copa, volviste a fumar, y exclamaste: «¡Qué maravilla, la Pascua! Ahora da gusto comer, beber y fumar tras cuarenta días pasándolas canutas»… No has entendido nada.

    La alegría pascual es otra cosa. Desde luego que se expresa en la celebración y la fiesta, pero la alegría pascual es espiritual, y no se fabrica en la cocina ni en la destilería. Está en el rostro de Cristo glorioso, tal como se muestra a los apóstoles. Y la única forma de obtenerla es por contagio.

    En algo tienes razón: ese gozo se alumbra en la comida. Pero no anda mezclado en las patatas fritas. Hablo de otra comida.

    Tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió. En la comunión fervorosa y llena de amor vivirás el «cuerpo a cuerpo» con Jesús resucitado, el contacto corporal que necesitas para que el contagio suceda. Ve a la iglesia, vive la misa devotamente y comulga lleno de amor; verás como lo entiendes. Después, si quieres, nos bebemos unas cervezas. Sabrán mejor.

(TP02V)