“Evangelio

30 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

¡Te quiero así…!

¡Te quiero así…!    «¡Te quiero así…!» Y abría el niño los brazos ante su madre, como deseando estirarse hasta unir los horizontes en sus manos, mientras mamá sonreía emocionada, y, aprovechando los brazos abiertos del pequeño, lo tomaba entre los suyos, lo alzaba, y estampaba un beso en sus mejillas.

    Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él. «¡Te quiero así…!»… Y abrió Jesús sus brazos en la Cruz, uniendo en su cuerpo llagado Cielo y Tierra, y ofreciéndose a Sí mismo para la redención de cada alma. Esos brazos no se han cerrado; siguen abiertos, mostrando al mundo el Amor más grande, y queriendo abrazar al pecador que, contrito, acude a Él en busca de misericordia.

    Ahora te toca a ti. Díselo a Jesús: «¡Te quiero así…!» Y abre tus brazos sin miedo. Deja de sufrir cerrado sobre ti mismo, como los egoístas, y muéstrale tus llagas para que las una a las suyas. Dale a Jesús tus dolores, viértelos en su Cruz como la gota de agua que se vierte en el vino en cada misa, y ya no vuelvas a quejarte, que estás siendo muy amado.

(TP02X)