Liber Gomorrhianus

28 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

Sin arreglo posible

Nicodemo    «Cariño, voy a arreglarme para la cena de esta noche», dijo la mujer. Y un marido poco delicado, maleado por treinta años de matrimonio vivido a medias, le respondió desde la butaca del televisor: «No te esfuerces, Cielo. Lo tuyo no hay quien lo arregle».

    Jesús, que era muy delicado, sin embargo no quiso llamar «Cielo» a Nicodemo. Pero de una forma más sutil le dijo algo muy parecido a lo que aquel marido escupió sobre su mujer: Tenéis que nacer de nuevo.

    Y yo, que soy menos delicado que el marido aquel, y -en todo caso- menos sutil que Nuestro Señor, te traduzco las palabras que escuchó Nicodemo en un lenguaje algo más rudo: «Lo tuyo no tiene arreglo. Mejor ve a la tienda y que te cambien por otro nuevo, aunque probablemente te haya caducado la garantía».

    Deja de intentar arreglar tu vida. Cada vez que te pones a ello, la estropeas un poco más. Mejor empieza una vida nueva y, para no hacer con ella el mismo estropicio que has hecho con la que ahora tienes, deja que sea Cristo quien la viva. Anda, confiésate, olvida quién fuiste, y entrégate del todo al Señor. Resucita con Él.

(TP02L)