Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

27 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

Los caños de la Divina Misericordia

divina misericordia    De la llaga del costado de Cristo glorioso mana un río que baña la Tierra en Perdón. Allí acuden a lavarse los pecadores, y quedan sanos de sus heridas y absueltos de sus culpas. Allí los hijos de la ira, empapados en el Amor divino, son hechos hijos de Dios.

    Necesitas bañarte en esas aguas, porque tú, como yo, estás muy necesitado de la Divina Misericordia. Deja que te diga -no yo, sino el Señor- dónde encontrarlas: A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados. A quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

    Las manos de los sacerdotes son los caños por donde esas dulces aguas fluyen y se derraman sobre las almas heridas. No las busques en otro lado, porque no las encontrarás. Cristo las ha alumbrado en esas manos, que son manos de hombres pecadores pero ungidos, y allí las beberás si te acercas al sacramento del Perdón.

    Si un día -jamás sucederá- dejase de haber sacerdotes, la Iglesia desaparecería. La Tierra quedaría árida, y las culpas de los hombres se apoderarían de ellos hasta hacerlos morir. Reza por los sacerdotes, venera a los sacerdotes, cuida a los sacerdotes. Sin sus manos, no hay esperanza en el mundo.

(TPA02)