Evangelio 2018

25 abril, 2014 – Espiritualidad digital

Una mañana de pesca

pesca milagrosa    Yo grabaría la frase sobre el altar de una iglesia: Traed de los peces que acabáis de coger. Pero este tipo de frases, en ese tipo de sitios, suelen escribirse en latín: Afferte de piscibus, quos prendidistis nunc.

    En latín o en romance, la verdad es la misma. El altar, antesala del Cielo, es el puerto donde, en esta vida, nos espera Cristo. Y los pescadores no podemos llegar al puerto con los barcos vacíos. El apostolado de la Eucaristía es tan urgente como el de la Penitencia, del que ayer te hablaba. Ambos -por su orden- van unidos a la hora de acercar almas a Cristo. Si las misas de tu parroquia no se llenan, mira esos asientos vacíos: son para que deposites tu pesca.

    No digas que no puedes. Lo dijo Simón antes que tú: – ¿Tenéis pescado? – No. – Echad la red a la derecha. Ante esas palabras, Pedro no replicó que ya la había echado mil veces, y de nada servía echarla de nuevo. Simplemente obedeció, y la red se llenó. Haz tú lo mismo: obedece al director espiritual, y tu vida, unida en sacrificio de obediencia a la de Cristo, será fecunda en almas.

(TP01V)