Evangelio 2018

24 abril, 2014 – Espiritualidad digital

La resurrección de Cristo y el perdón de los pecados

perdón de los pecados    Una de las repercusiones más gozosas de la resurrección de Cristo sobre la pobre condición humana es el perdón de los pecados. Jesús murió en la Cruz para impetrar la misericordia de Dios sobre todos los hombres. Su resurrección es el «si» del Padre al sacrificio de su Hijo, convirtiendo a Cristo en Primogénito de esa nueva familia en la que el pecador que se acoge a Él viene a ser hijo de Dios.

    Todo pecado ha sido perdonado, porque para ello murió Cristo. Pero eso no produce, automáticamente, la salvación de todo pecador. Es necesario que cada uno acuda ahora a Jesús resucitado para recibir el perdón obtenido en la Cruz. Y eso sucede en el sacramento del Perdón. Por eso, el anuncio pascual tiene que ser una invitación a la confesión sacramental: En su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos.

    Al pecador no hay que decirle: «Ve a confesar para que Dios te perdone», sino «¡Alégrate, Dios te ha perdonado! ¡Ve a confesar, y no temas, que Dios te recibirá con un abrazo de Padre!» He ahí el único anuncio que hace los honores a la resurrección de Cristo.

(TP01J)