Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

23 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

La luz que se agazapa tras las sombras

Emaús    Podría decirse que Jesús resucitado es eucarístico… O, también, que la Eucaristía es gloriosa. En cualquier caso, para ver a Cristo resucitado es necesario atravesar un muro de tinieblas. Lo que captan los ojos del cuerpo parece desmentir su presencia, y sólo la fe se abre paso a través de las sombras para alcanzar la verdadera luz. María Magdalena rompió ese muro con lágrimas, y después gozó de la alegría de los santos. A los dos discípulos que, desanimados, regresaban a Emaús, les costó más atravesar la noche.

    Todo lo que sus ojos veían parecía proclamar la derrota de Cristo: Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Jesús les salió al encuentro, y con las Escrituras les iluminó aquel bosque que parecía poblado de muerte. Al llegar al pueblo, hablaron como niños asustados: Quédate con nosotros, porque atardece. Entonces Jesús partió el pan, y todo quedó esclarecido. Brotó la alegría.

    Mira: si te parece que siguen reinando las sombras, no te asustes. Toma la Escritura, acude a la Eucaristía, y deja que la fe te muestre que, ahora, las sombras son el camino hacia la Luz. ¡Alégrate!

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