Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

18 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

De noche

viernes santo

viernes santo

    Es Dios quien se nos muere, y se nos muere de Amor. El Crucifijo no es tanto el recuerdo de una injusticia como la constatación de un romance que ha taladrado la Historia. Ante Cristo crucificado, cada hombre se queda a solas y recibe la noticia de lo importante que ha llegado a ser para Dios.

    «Mirad el árbol de la Cruz», se nos dice hoy en la sagrada liturgia. Miradlo, miradlo y no apartéis de él vuestros ojos hasta caer enamorados y rendidos ante semejante dulzura y tamaño derroche. Dejad que las sombras lo cubran todo, no tengáis miedo. Dejad que se haga el silencio, porque, si es Dios quien calla, son beso sus labios cerrados. Dejad que muera Dios, y no queráis despertarlo hasta que le plazca. Más bien, dormid con Él muriendo al pecado, y que descanse el alma de tanta mentira.

    Es difícil escribir. Se ha hecho de noche. Debemos cerrar los ojos, reposar la cabeza en la llaga del costado del Salvador, y, allí dormidos, esperar a que amanezca. Debemos dejarnos sepultar en el océano de su Misericordia, y abrazar fuertemente el Crucifijo. Cuando Él despierte, y abramos nuevamente los ojos, brillará una luz nueva.

(VSTO)

“Cristo