Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

15 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

¡Menuda faena!

Martes Santo

Martes Santo

    Si, después de toda una Cuaresma, llegas al Martes Santo y te dice Jesús: Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, te quedas helado. ¿Para qué, entonces, todas las penitencias, rigores, mortificaciones y ayunos? Si, llegado el momento, tienes que darte la vuelta, ¿no hubiera sido mejor no haber empezado?

    No te enfades. La culpa no es de Jesús. Y no se trata de que Él te prohíba acompañarte. Al contrario, Jesús desea que lo sigas hasta el final, hasta la misma Cruz, para con Él amanecer, en Pascua, a la vida eterna. Lo que ocurre es tú, no Él, te has quedado a mitad de camino; has hecho las cosas a medias.

    Quieres rezar, y aceptas ayunar y mortificarte. Si te preguntan si quieres ser santo, dices -¡por supuesto!- que sí… Pero, en el fondo, no quieres entregar la vida. Renunciar a todo, rendir el juicio y la voluntad, obedecer y dejar que Cristo se viva tu vida… La verdad, no quieres. Eres el joven rico: un burgués que reza y cumple los mandamientos.

    ¿No será que, al decirte Jesús no me puedes acompañar ahora, te está invitando a que des el último paso? Anda, di que sí.

(MSTO)

“Cristo