Evangelio 2018

7 abril, 2014 – Espiritualidad digital

El dedo de Jesús sobre la tierra

misericordia    Os diré lo que hacía Jesús mientras -según nos narra san Juan- inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Pasaba Jesús su dedo sobre las piedras, y, al acariciarlas, las deshacía hasta dejarlas convertidas en arena.

    El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. De las personas allí congregadas, era Él el único que estaba sin pecado. Por eso se inclinaba, y acercaba su mano a la tierra. Pero, al tocar las piedras, en lugar de tomarlas para arrojarlas sobre la mujer adúltera, las deshacía. No había venido a juzgar, sino a salvar al hombre.

    Por eso nos acercamos confiados al sacramento del Perdón. Sabemos que, por nuestros pecados, merecemos condena. Pero también sabemos que el Señor sigue pulverizando las piedras y escribiendo misericordia en la Tierra con el punzón de su Cruz. Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante, no peques más.

     ¿Cómo puede un indultado arrojar piedras sobre un culpable como él? No lo sé… Sé que seguimos haciéndolo. Que, a pesar de haber hallado misericordia en Cristo, seguimos juzgando y condenando a los demás. Quizá debiéramos permitir a Jesús pasar su dedo sobre la piedra más dura de todas: la de nuestros corazones.

(TC05L)