Liber Gomorrhianus

4 abril, 2014 – Espiritualidad digital

Uno pronuncia las frases, y Otro dirige la escena

escena    Dice un salmo que el malvado escucha en su interior un oráculo del pecado (Sal 35, 2). Es verdad. Y el justo escucha en su interior la voz de Dios. Todos oímos muchas cosas a lo largo del día, pero son palabras que vienen de fuera. Sin embargo, también escuchamos una palabra que procede del corazón. Ese corazón es campo de batalla que se disputan Cristo y Satanás.

    Nadie se engañe. Las dos voces no tienen la misma fuerza. Cuando dice san Juan que los judíos trataban de matar a Jesús, y que intentaban agarrarlo, está claro qué voz escuchaban y qué dictados seguían. El propio Señor les había dicho: vosotros sois de vuestro padre el Diablo (Jn 8, 44). Pero Jesús, que escuchaba en su interior a su Padre, sabía que todavía no había llegado su hora.

   Dios permite hablar al Demonio. Pero la hora, y el alcance de sus obras, los marca Él. Él escribe el guión y elige la puesta en escena. Por eso trocó la Pasión en Redención, y la muerte en vida, alumbrando gracia donde reinaba el pecado. Quienes anhelamos el triunfo de Cristo en nuestras vidas no debemos temer. Ni nuestras culpas lograrán evitarlo.

(TC04V)

“Cristo