Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

3 Abril, 2014 – Espiritualidad digital

A distancia no se puede beber

Crucifi    Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré (Mt 11, 28). Y, en otro lugar: El que tenga sed, que venga a mí y beba (Jn 7, 37). Y también: El que venga a mí no tendrá hambre (Jn 6, 35). Más adelante: Al que venga a mí no lo echaré fuera (Jn 6, 37).

    Hoy: Y no queréis venir a mí para tener vida.

    ¿Aún no lo entiendes? Jesús no es un personaje célebre o un hombre ejemplar a quien se contempla desde lejos y se aprueba o se rechaza. No es alguien a quien se aplaude o por quien se vierten unas lágrimas desde la cómoda distancia del espectador medianamente implicado.

    Jesús es la fuente de Vida eterna abierta en lo alto de una Cruz. Uno no se queda mirando a la fuente, ni la aplaude. Es preciso acercarse a Jesús crucificado, abrazarlo fuertemente, pegar los labios a la llaga de su costado, empapar la vida y el corazón en sus dolores, en su plegaria, en su ofrenda… A distancia puede uno convertirse en admirador de Cristo, no en cristiano. ¿Para qué quiere una fuente un club de fans? Quiere que bebamos.

(TC04J)

“Cristo