Liber Gomorrhianus

24 Marzo, 2014 – Espiritualidad digital

Ingratitud

Ingratitud    Dicen que a Miguel de Unamuno le comentaron que cierto personaje célebre le profesaba un profundo odio. D. Miguel contestó: «¡Qué extraño! No creo haberle hecho ningún favor a ese señor».

    Más cerca, un sacerdote amigo mío se desahogaba conmigo: «A esta persona le he encontrado trabajo, le he prestado dinero, he encontrado trabajo a su cónyuge y he conseguido que admitan a sus hijos en un colegio religioso. Se me ha ocurrido pedirle un favor personal, y el “no” que he recibido se me ha clavado como un cuchillo. Todavía, después de aquello, me sigue reprochando que no hago bastante por su familia»…

    Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. ¿Por qué se llevan lo peor de nosotros aquéllos que más nos dan? ¿Qué ponzoña hay en el corazón humano que lo hace ser tan ingrato y tan frío con quienes más le quieren? ¿Por qué son tantos -¡Tantísimos!- quienes piden mucho y no dan nada? ¿Por qué a un Dios amante que se encarnó para librarnos de la muerte le hemos pagado con muerte y desprecio, aunque luego no dudamos en acudir a confesar para que nos siga entregando su perdón?

    Examen de conciencia.

(TC03L)

“Cristo