“Evangelio

14 Marzo, 2014 – Espiritualidad digital

No siempre es fácil pedir perdón

perdon    Permíteme una pregunta incómoda: ¿Qué es más fácil, reconciliarse con Dios, o con los hombres? Y una respuesta rápida: es más fácil reconciliarse con Dios.

    Y es que Dios perdona siempre al pecador arrepentido. Cuando te arrodillas en el confesonario, por muchos y graves que sean tus pecados, el Señor te recibe con misericordia y lava tus culpas; por eso sales reconfortado. Con los hombres no siempre sucede eso, y lo sabes. Por eso te cuesta más trabajo reconciliarte con ellos. En ocasiones, cuando les pides perdón, te desprecian, te colman de reproches, o, simplemente, te ignoran.

    Y, sin embargo, dice el Señor: Vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Si has ofendido a tu hermano, no basta con que pidas perdón a Dios por tu pecado. El mismo Dios, con todo cariño, te pedirá que te acerques a tu hermano y te disculpes ante él. Si te perdona, la deuda está zanjada y curada la herida. Y, si no te perdona, o te desprecia, o te colma de reproches… Quédate tranquilo; tú has cumplido tu parte. Ofrece esa humillación en penitencia, y lo que falta por hacer quede entre Dios y él.

(TC01V)

“Cristo