Liber Gomorrhianus

11 Marzo, 2014 – Espiritualidad digital

La oración cristiana: lo que es y lo que no es

oración    No hay vida cristiana sin oración, pero tampoco hay oración si el trato con Dios no transforma la vida. Cada vez que, en el Padrenuestro, pedimos hágase tu voluntad, cuerpo y alma deberían estremecerse, como se estremeció Jesús al pedirlo en Getsemaní.

    La oración cristiana no es una terapia contra estrés; ni un deber penoso que debe cumplirse para llegar al Cielo; ni una herramienta omnipotente para que nuestros deseos se hagan realidad; ni un intento de poner a Dios de nuestra parte para que sea nuestra voluntad la que se cumpla; ni un remanso de paz donde los hombres no nos molesten.

    Más bien, la oración cristiana es una entrega filial de la vida en manos de nuestro Padre Dios; un silenciosa intimidad de Amor con quien sabemos nos ama; un robo consentido, en el que damos permiso a Dios para que haga suyo todo cuanto somos y tenemos; un fuego que quema el «yo» en el horno del Corazón de Cristo; un beso que enloquece al amado y le mueve a sonreír incluso mientras llora.

    No es verdadera oración todo aquello a lo que llamamos «rezar». Pero, cuando rezamos de verdad, tiembla la tierra y cambia el mundo.

(TC01M)

“Cristo