Liber Gomorrhianus

9 marzo, 2014 – Espiritualidad digital

El pecado: lo importante es tener salud

pecado    Ante la enfermedad grave de un ser querido, muchos movilizan Cielo y Tierra pidiendo oraciones por la curación del enfermo. Son muchos menos quienes piden oraciones para que el enfermo se confiese. Aún no hemos entendido cuál es la peor enfermedad: el pecado. La muerte acaba con la vida temporal, que tarde o temprano terminará, pero el pecado acaba con la vida eterna. ¿De qué le sirve a un hombre sanar para condenarse después? Y ¿qué mal puede hacer la muerte a quien vuela hacia el Cielo?

    Confesar con frecuencia es realismo; más que llevar al día las revisiones médicas. Confesar en Cuaresma es aprovechar el tiempo de gracia.

    Mirémonos por dentro. Y sírvannos, como resonancia magnética, las tres tentaciones que Jesús quiso sufrir:

    Di que estas piedras se conviertan en panes. Examinémonos sobre la sensualidad: pereza, lujuria, gula…

    Tírate de aquí abajo. Examinémonos sobre la soberbia, que nos lleva a hacernos dioses ante el prójimo: siempre llevamos razón, juzgamos todo y a todos…

    Todo esto te daré. Examinémonos sobre el egoísmo, que nos lleva a poner al mundo entero a nuestro servicio: siempre pensando en nosotros mismos, siempre «a lo nuestro»…

    Y, ahora… ¡A confesar! Ha comenzado la Cuaresma.

(TCA01)

“Cristo