Liber Gomorrhianus

4 Marzo, 2014 – Espiritualidad digital

¡Qué fácil es hablar!

ciento por uno        Siempre que leo este pasaje del Evangelio me sonrío por dentro. Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido… ¿Lo dices en serio, Pedro?

    ¡Pobrecillo! Pensaba que era suficiente con dejar a la suegra en Cafarnaúm y abandonar las redes en la barca. Jesús no quiso desengañarlo, y le explicó la recompensa prometida a quienes por Él dejan casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras (no mencionó a la suegra): cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras (…) y, en la edad futura, vida eterna. Pero, para que lo pensase mejor, tras hablarle del ciento por uno añadió con persecuciones. Seguro que Simón ni lo escuchó. Prefirió paladear lo del «ciento por uno» y pensar: «¡Lo dice por mí!».

    Hasta que llegó la anunciada persecución… Y, cuando llegó, Pedro juró tres veces que no conocía a Jesús. Entonces se dio cuenta de lo equivocado que estaba: no lo había dejado todo. Le faltaba lo más importante: su propia persona. No se había negado a sí mismo. Y, hasta que uno no se niega a sí mismo, no lo ha dejado todo por Jesús.

(TOP08M)

“Cristo