Liber Gomorrhianus

24 Febrero, 2014 – Espiritualidad digital

Bendita oración mal hecha

oracion    Antes de escribir lo que tengo en la punta de los dedos, vaya por delante que la oración mal hecha es muy valiosa. Rezar mal es infinitamente mejor que no rezar. Muchos se excusan diciendo: «como rezo mal, mejor no rezar». Mentira. Quien reza mal es muy posible que acabe rezando bien. Quien no reza no rezará bien nunca.

    Dicho esto, abro los dedos y libero el mensaje: una oración mal hecha no es digna de ser llamada oración. El golpeteo de padrenuestros pidiendo favores, o la mirada al reloj seguida de miradas sucesivas hasta que se cumple el tiempo fijado, o la plegaria de unas posaderas cosidas al banco mientras la mente vuela extraviada no es oración.

    La oración verdadera, muchas veces, ni siquiera necesita palabras. Es un silencio recogido de todo el ser en Dios, una mirada amorosa que se prolonga y se extiende, un «te quiero» interminable que no cansa…

    Esta especie sólo puede salir con oración. Esa oración expulsa demonios, hace milagros y santifica al hombre. Pero, para llegar a ella, primero hay que haber rezado mal muchas veces sin cansarse nunca. Por tanto, por el Amor de Dios, rece usted mal, aunque no sea oración.

(TOP07L)

“Cristo