“Evangelio

13 Febrero, 2014 – Espiritualidad digital

Amor de madre

amor de madre    No me gusta mitificar el «amor de madre». Así, en bruto, el amor de madre tiene mucho de animal y bastante de hormonal. Como todas las tendencias biológicas, requiere ser pasado por la Cruz para purificarlo del egoísmo. Ya he visto varios matrimonios saltar por los aires a causa del amor de madre de una suegra, que actúa como la hembra a quien le han robado su cachorro.

    Pero, desmitificaciones aparte, está claro que el amor de madre, cuando rompe los límites de lo carnal y abraza el alma de sus hijos, es capaz de obtener vida eterna para el fruto de sus entrañas a costa de cualquier sacrificio personal. Ahí tenemos a santa Mónica… Y a la mujer que nos presenta el evangelio de hoy, una extranjera que buscaba, para su hija, la liberación de una influencia demoníaca.

    Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños. Aprended de ella todas las madres preocupadas por el alma de vuestros hijos. Porque ella es la sublimación del verdadero amor materno. Dios no puede rechazar a una madre que, con humildad y perseverancia, pide vida eterna para el hijo de sus entrañas.

(TOP05J)