Evangelio 2018

12 febrero, 2014 – Espiritualidad digital

La gran batalla de la vida

batalla    ¡Cuántas veces, incluso a la hora de confesar los pecados, culpamos a las circunstancias externas de nuestras faltas y tristezas! «En mi casa no se puede vivir, en el trabajo me persiguen, los políticos me hacen perder los nervios, con este frío no hay quien pueda»… Soñamos con una época dorada en que todo esté a favor. Pero esa época dorada nunca llega. Entre tanto, seguimos pecando y continuamos tristes. ¡Qué culpa tenemos nosotros, pobrecitos!

    Sin embargo, nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.

    Te deseo lo imposible: que llegue a tu vida esa época dorada. Descubrirías que, aún entonces, sigues pecando y sigues triste. Quizá así te dieras cuenta de que tus enemigos no estaban fuera, sino dentro, y de que has perdido mucho tiempo culpando a las circunstancias.

    La gran batalla de la vida debe librarse en el corazón. A un corazón limpio y amante de Dios se le puede hacer sufrir, pero hasta en el sufrimiento encuentra gozo y mantiene la paz. Sin embargo, el egoísta no estará satisfecho ni en el mismo Cielo.

    Deja de quejarte, y conviértete de una vez.

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