Evangelio 2018

2 febrero, 2014 – Espiritualidad digital

Nos da para que le demos

Presentación del Señor    Lloraba Abrahán por no haber tenido descendencia, y Dios, en su infinito Amor, le dio un hijo a Abrahán. Después de dárselo, se lo pidió, y Abrahán, obediente, se lo entregó.

    Amó Dios a María, y en sus purísimas entrañas el Espíritu Santo dejó al Verbo encarnado. María dio a luz al Hijo de Dios, y, al cabo de cuarenta días, se lo entregó al mismo Dios de quien lo había recibido: Cuando llegó el tiempo de la purificación, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor.

    Soy sacerdote. Cada día, Dios pone en mis manos a su Hijo. Y, tan pronto lo tengo entre mis dedos, se lo entrego al mismo Dios que me lo encomendó, como sacrificio para remisión de todas las culpas.

    Y es que Dios nos da para que nosotros le demos. En ese juego, recibe gloria Dios y es feliz y santo el hombre.

    Todo se frustra cuando el hombre, habiendo recibido de Dios su vida, se da la vuelta y decide vivirla para él. Entonces la vida se le pudre entre las manos, resulta Dios ofendido, y se pierde el hombre.

    Dios es generoso contigo. Sé tú generoso con Él.

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