Liber Gomorrhianus

31 Enero, 2014 – Espiritualidad digital

La fragua de los grandes amores

oración        La Santa Misa es el centro de la vida cristiana. Sin ella, todo el edificio espiritual se desmorona, porque es allí, en torno al altar, y -sobre todo- en el momento de la comunión, donde alcanzamos la mayor intimidad con Cristo. Allí escuchamos también su palabra, y recibimos la enseñanza del presbítero, mediante la cual Cristo instruye a su pueblo.

    Todo eso es verdad. Pero no quiere decir que baste con asistir a misa -incluso a diario- para alcanzar vida interior. Además de esa oración suprema, pública y oficial de la Iglesia, es preciso ejercitarse en la oración mental, íntima y secreta.

    Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado. Jesús guarda sus palabras más íntimas y cariñosas para la intimidad. Y quien no busca y encuentra esa intimidad en momentos personales de silencio y oración está perdiendo algo muy grande. Por ello, si quieres tener vida interior, y enamorarte locamente de Cristo, es necesario que asistas a misa con frecuencia, y que, además, dediques todos los días unos minutos (ojalá llegues, al menos, a la media hora) a «tratar de Amor con quien sabemos nos ama», como nos enseñó santa Teresa.

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