Evangelio 2018

24 enero, 2014 – Espiritualidad digital

¿Por qué yo?

¿Por qué yo?    ¿Nunca le has preguntado al Señor «por qué yo»? Seguro que sí. Yo, que soy sacerdote, se lo he preguntado muchas veces. Me siento tan agraciado, tan privilegiado y favorecido con esa bendita llamada, que no puedo evitar, a veces, extrañarme. Y, en esos momentos, como cautivado por la alegría, le digo al Señor: «¿Por qué yo? ¿Por qué no otro? ¿Por qué te fijaste en mí?».

    Fue llamando a los que él quiso. La respuesta es fulminante: «Porque quiero. Porque soy Dios, y me ha dado la gana fijarme en ti. Si te amo de esta manera, no es porque seas tú mejor que los demás, sino, simplemente, porque Yo he querido. Punto».

    Lo realmente maravilloso es que cada uno de nosotros podemos y debemos mantener este diálogo. A ninguno de nosotros nos quiere Dios igual que a quien tenemos al lado. Dios te amó a ti, y después rompió el molde. A nadie ha amado ni volverá a amar de esa manera. Y, si tú no descubres y gozas ese Amor, nadie más lo hará hasta el fin del mundo.

    Pero, si lo descubres, enloquecerás de alegría. Y, entonces, no podrás evitar preguntarle al Señor: «¿Por qué yo?»

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