Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

20 Enero, 2014 – Espiritualidad digital

No quiere Dios marionetas, sino enamorados

marionetas    No hay nada más triste que la piedad sin espíritu. Ese hacer las cosas «porque hay que hacerlas», como marionetas movidas por los hilos de la costumbre o del precepto, es el prototipo de religión que, en lugar de iluminar la vida, la vuelve aún más difícil.

    Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar… Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. ¡Es tan sencillo! Como y bebo porque estoy contento, y ayuno porque estoy triste. Todo nace en la alegría o tristeza del alma. A la hora de rezar, comer o ayunar, no soy movido desde fuera por un precepto, sino que manifiesto externamente lo que acontece dentro, muy dentro de mí, en lo más profundo de mi alma.

    No lo olvidéis: lo primero, en la vida espiritual, no son las obras, sino el Amor. El corazón de la religiosidad verdadera es la relación íntima con Cristo, que tiene lugar en la morada (el alma) que está dentro de la morada (la Iglesia). Si esa historia de amor escondido no sucede, la fe es lo mas triste de la vida. Pero, cuando sucede, la vida proclama la alegría de la fe.

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