Evangelio 2018

19 enero, 2014 – Espiritualidad digital

Aristóteles con cefalea

pecado    Supón que me hablas de tu insoportable dolor de cabeza, y que yo conozco unas pastillas infalibles para combatirlo. Entonces yo te doy una caja de esas pastillas. Pasada una semana, me dices que las pastillas son maravillosas y me devuelves la caja. Yo la abro, y descubro que no has tomado ni siquiera una… Tendré que pensar que te gusta el dolor de cabeza, o, en caso contrario, que no te fías de mí. Pero lo importante es que has podido quitarte el dolor, y, por una razón u otra, no has querido. Tienes lo que te mereces.

    ¿Quién crees que es Jesús? ¿Un modelo de conducta que te indica lo que debes hacer? ¿Un conseguidor de favores celestiales al que rezarle en momentos de apuro?

    Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Ése es Jesús: Aquél que ha venido a librarte del peor de tus dolores y del más terrible de tus males. Por eso es tan grotesco que algunas personas entren en la iglesia el domingo en pecado, escuchen misa, y salgan en pecado -como entraron- por no haber querido confesar. Mi amigo el de las pastillas, a su lado, es Aristóteles.

(TOA02)