Liber Gomorrhianus

14 Enero, 2014 – Espiritualidad digital

Espíritus encadenados

libertad    A los demonios se los llama «espíritus encadenados». Fueron creados libres. Pero al decir, libremente, «no» a Dios, quedaron esclavos de su respuesta. Rechazaron el Amor, que es la atmósfera donde se conserva la libertad, y ahora obedecen a Dios contra sus deseos, obligados por su poder. Algunos actos libres matan la libertad.

    Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen. La obediencia forzada de los demonios no les alegra, sino que añade tormento a su tormento. También el hombre, creado en la libertad, se esclaviza a sí mismo cuando, libremente, dice «no» a Dios. Todo el que comete pecado es un esclavo (Jn 8, 34). Al romper los lazos que lo unen con el Amor, se encarcela en el pecado. Tiene lo que deseaba, pero no le hace feliz, porque despreció a Aquél para el que fue creado. Al final de su vida, su muerte es el acto de obediencia forzada de los demonios. Un fracaso.

    El santo, en cambio, se goza obedeciendo amorosamente a Dios, y es su muerte el romance supremo, la entrega de la vida al Amor que se la dio para recuperarla eterna y jubilosa en sus brazos. Vale la pena decir «sí».

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