Liber Gomorrhianus

13 Enero, 2014 – Espiritualidad digital

¡Tú!… ¡Aquí!

La bella de Moscú    En 1957, Fred Astaire protagonizó su último musical (y, en mi opinión, uno de los mejores): «La bella de Moscú» (Silk Stockings). Era un remake de la inmortal Ninotchka, filmada por Ernst Lubich en 1939. En la versión de Mamoulian protagonizada por Astaire, una inconmensurable Cyd Charisse, en el papel de la agente soviética cautivada por los encantos del galán americano en París, le explica a Astaire el modo en que hombres y mujeres se hacen la corte en la URSS. Mira fijamente el hombre a la mujer y le dice: «¡Tú!… ¡Aquí!» La mujer se acerca, y asunto concluido. Tenemos boda soviética. Más que un flechazo, un martillazo rematado por la hoz.

    No hacía falta ser tan fríos. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés. «Venid conmigo». Inmediatamente lo siguieron. Es la versión divina del «¡Tú!… ¡Aquí!». Pero, cuando Jesús pasa a tu lado, y te llama, el alma queda bañada en dulzura. Puedes resistirte. Muchos lo hacen, y peor para ellos. Pero quienes no se resisten saben que, por primera vez en su vida, han conocido el Amor. Y están dispuestos a perder cualquier cosa, incluso la vida, menos ese Amor.

(TOP01L)