Evangelio 2018

11 enero, 2014 – Espiritualidad digital

Virtuoso, no virtual

virtual    Acabará por hacerse realidad la ficción de la película «Los sustitutos» (Jonathan Mostow, 2009), en la que los hombres pasan la existencia en una habitación y conectados a un ordenador, a través del cual viven su única vida: la virtual. Los jóvenes se relacionan más a través del teléfono móvil que del contacto personal; los adultos realizamos cada vez más gestiones sirviéndonos de Internet… Y no es que esté mal, porque la irrupción de Internet ha supuesto un paso de gigante. Pero, cuando «virtualizamos» la vida, el invento se vuelve contra nosotros. Estoy sorprendido de que haya personas que quieran tratar conmigo asuntos de su vida personal a través del correo electrónico o -peor aún- de whatsapp. ¿No les importará que nos lean en Moncloa?

   Jesús extendió la mano y lo tocó. Dios sí que podía habernos salvado «virtualmente»: hubiese bastado un decreto emitido desde el Cielo para perdonar las culpas de los hombres. Pero su Amor le impedía tan cómodo procedimiento. Quiso encarnarse, hacerse hombre, y tocarnos, para redimirnos «por contacto». Quiso ensuciarse con nuestra miseria para limpiarnos con su Espíritu. Después de eso, no tiene sentido seguir recurriendo a los caminos más cómodos para relacionarnos con los demás.

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