Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

9 Enero, 2014 – Espiritualidad digital

El único miedo que me has dejado

Ánimo, soy yo. No tengáis miedo    Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario… Así nos viste: envueltos en la noche por nuestra poca fe, remando a duras penas para no ser sumergidos en las aguas de la muerte, y tratando de alcanzar la salvación sin lograrlo, a causa del viento de la tentación y la concupiscencia.

    Entonces, cuando la noche era más oscura, te presentaste en medio de la tormenta: pobre, desechado por los hombres y nacido en un establo, envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Sin embargo, a diferencia de nosotros, estabas lleno de paz, y también tu Madre y san José parecían bañados en paz. Era como si aquella pobreza y aquel desprecio no os perturbara en lo profundo de vuestras almas.

    Ánimo, soy yo. No tengáis miedo. «Mírame» -pareces decir desde Belén-, «me he hecho como tú, y sufro las mismas pruebas que tú. Estoy bajo tu tormenta y envuelto en tu misma noche. Pero soy Dios. No temas. Dame la mano y ambos llegaremos al Puerto». Sacaste tu pequeña mano del pesebre, la tomé entre las mías… Y ya no temo nada más que el pudiese un día separarme de Ti. No lo permitas jamás, Dios mío.

(0901)