Evangelio 2018

4 enero, 2014 – Espiritualidad digital

Tiene sed el pastorcito

pastorcito    Ayer lo decíamos: es el Hijo de David, y en su pequeñez divina (más fuerte que la fuerza de los hombres) viene a vencer al Goliat del pecado. Como David, es también pastorcito, y viene a reunir al rebaño de Dios para llevarlo a las verdes praderas del Reino celeste.

    Venid y lo veréis… Cantamos: «Venite, adoremus»… Venid, venid todos. Porque la Humanidad entera está llamada a congregarse en torno al pesebre, y a rendir allí, junto a la ofrenda de los Magos, todos los corazones, todas las vidas, todos los anhelos.

    Y lo llevó a Jesús. Tan cerca está el pesebre de la Cruz, que ya en Belén grita el Niño: Tengo sed. Llévale almas a Jesús. No quieras guardarte para ti la alegría de la Navidad. Aprovecha que el mundo está de fiesta, y entra en casa de tus amigos y vecinos a felicitarlos. Entre turrón y turrón, o después de un brindis, muéstrales el verdadero sentido de tus villancicos. Háblales en voz bajita sobre Cristo, cuéntales cómo ha alegrado tu vida, revélales el gozo de la Redención, e indícales el camino hacia Belén. Hay que llenar los confesonarios y los templos. Ha nacido Dios. Y tiene sed.

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