“Evangelio

1 Enero, 2014 – Espiritualidad digital

La mujer que dio a luz a todo un Dios

madre de dios    Veía María al Niño temblando de frío, y lo tomaba en brazos para arroparlo con su cuerpo virginal. Se estremecía: «Al que guarda al hombre en sus caminos, yo lo estoy protegiendo, porque tirita». Vestía María al Niño, y mientras le ceñía las ropitas pensaba: «Al que viste los campos con la hierba y los cielos con las nubes, yo le estoy ciñendo su pequeña túnica». Apretaba María al Niño contra su pecho, y lo amamantaba. Se decía, asombrada: «Al que alimenta a los pájaros del campo y cuida con su providencia de los hombres, yo le estoy dando de comer». Enseñaba María a hablar al Niño, e intentaba entre risas que dijese Abbá. Por dentro estaba sobrecogida: «A Aquél que es la Palabra, yo le estoy enseñando a hablar». Instruía María al Niño, y rezaba con Él sus primeras oraciones. Su corazón temblaba de gozo: «A Aquél a quien rezo cada día, yo le estoy enseñando a rezar». Mientras contemplaba cómo José adiestraba al Niño en el trabajo de la madera, se repetía: «Al Creador de todo, le estamos enseñando a hacer una mesa»… «¡Soy la madre de Dios!»

    Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

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