Evangelio 2018

31 diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

La tienda de Dios

tienda    Supongo que la traducción española del prólogo de san Juan, según la cual la Palabra acampó entre nosotros, es ligeramente poética, y viene ya interpretada. El texto latino, tanto de la Vulgata como de la Neovulgata, dice habitavit, que se traduciría literalmente por habitó. Sin embargo, me gusta el giro, y me parece acertado.

    Para quien va de camino, «habitar» es «acampar». No tenemos aquí morada permanente, y por eso debemos llevar la casa con nosotros, levantando y plantando la tienda una y otra vez hasta que lleguemos al Cielo. Anteayer celebrábamos a la Sagrada Familia, y ¿qué es la familia, sino la tienda que hace que el peregrino pueda experimentar calor de hogar durante su andadura?

    Jesús es la tienda de Dios, que camina con nosotros. De Él está escrito: Él me refugiará en su tienda el día del peligro (Sal 26, 5). Y es que -¡Bendita Navidad!-, teniendo a mi lado a Dios hecho hombre, cuando se levantan los vientos, cuando me asalta el terror nocturno, o cuando los enemigos atacan con fuerza, puedo cobijarme en su tienda y acogerme a su amorosa protección. En Jesús, Dios no sólo camina a mi lado. Él es, también, mi hogar.

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