“Evangelio

30 Diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

Así no hay quien rece

comilonas    El gran problema de la Navidad son las comilonas. Y no digo yo que no haya que comer y beber; me dan más miedo los puritanos que los glotones. Pero cuando la celebración festiva se convierte en concatenación de banquetes de casa en casa, el vientre se vuelve losa y, no hay quien rece un avemaría.

    A Ana, la hija de Fanuel, puedes ofrecerle una copita de champán, y brindará gustosa contigo, porque está muy contenta. Daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Pero no pretendas que se beba la botella, porque le sobra alegría, y no necesita buscarla ansiosamente en la botella ni en el langostino. Su alegría es el Niño Dios. Y por Él canta, y baila -¡a sus 84 años!- y, si es preciso, bebe champán y toca la pandereta.

    Si muchos no experimentan esa alegría, y necesitan llenarse de comida y bebida, es porque no conocen el secreto de la profetisa: durante años, ha estado sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Y es que, para que una sola copa de champán sepa a gloria bendita, hay que haber ayunado y rezado mucho antes de beberla.

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