Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

29 Diciembre, 2013 – Espiritualidad digital

El hogar, la hoguera

hogar    La Tierra no para de moverse. Sin embargo, cuando tenemos unos puntos de referencia fijos, nos sentimos asentados y el territorio nos es familiar.

    José se levantó, cogió al niño y a su madre y se fue a Egipto… Se levantó, cogió al niño y a su madre y se fue a Israel… Avisado en sueños, se retiró a Galilea… Pero, en cualquier momento, si le hubiesen preguntado al Niño Jesús dónde vivía, habría respondido: «vivo con mis padres». No importan dónde estés, si en cualquier momento puedes cruzar una puerta y encontrarte con quienes dan calor a tu vida.

    Dios lo ha querido así. Lo dispuso para su Hijo único, y, en su infinito Amor, lo dispone también para nosotros. No es bueno que el hombre esté solo. Y no quiere Dios un hombre nómada y desarraigado, que camine a tientas por el mundo sin hallar un hogar. Por eso se complace en que el hombre ame a la mujer, y la mujer al hombre, para que juntos formen esa tienda en cuyo interior se escuchen las palabras que más calor proporcionan al ser humano: «papá», «mamá», «amor mío»… Ellas hacen hombre al hombre. Ellas permiten conocer a Dios.

(SDAFAMA)